El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca (Lucas 6:45).      

Es curioso como actúa, en ocasiones, la medicina. No soluciona la causa sino que alivia los síntomas con fármacos que no curan la enfermedad, tan solo la cronifican.

No busques aliviar los síntomas de tu enfermedad espiritual. Necesitas averiguar el origen para poder curarla. Si no reconoces tus errores y carencias no podrás corregir el problema y no te curarás. A Dios no le puedes engañar con falsas apariencias. Él ve tu interior, sabe quién eres en realidad, por mucho que trates de disimular.

Lo que hay realmente dentro de ti, no tardará en salir. Sin que te des cuenta, tu apariencia de santidad, en algún momento se resquebrajará y dejará ver quien eres realmente.

La solución a los problemas nunca ha sido camuflarlos, sino enfrentarlos y solucionarlos.        

Si miras dentro de ti podrás ver que la causa de tu falsedad espiritual es tu alejamiento de Dios, y para esa enfermedad, la única medicina que existe es Jesús. Con Él tus síntomas comienzan a aliviarse y empiezas a aceptar tus errores y a luchar por corregirlos con Su ayuda.

Empezarás a aceptar que eres el responsable de tus actos y que no siempre vas a salir ganando. En ocasiones perderás, y aprenderás a asumirlo y a controlar tus emociones, para que ellas no te controlen a ti.

Ya no vivirás preocupado, porque el Gran Médico te enseñará a confiar, Amar y a perdonar de verdad, y te dará de Su gozo y su Paz.

No te sentirás fracasado. Jesús te hará ver que el fracaso no existe, es una oportunidad. Los mejores inventos surgieron después de muchos intentos fallidos. Ya no te rendirás con facilidad. Jesús te ayudará a levantarte y a continuar.

Comprenderás que debes vivir cada día como si fuera el último, dando importancia a lo que realmente la tiene: tu relación con Dios, con tu familia, con tus amigos y con tus semejantes.

Serás eres capaz de disfrutar de cada cosa sencilla de la vida: un amanecer, una bocanada de aire fresco, un paisaje hermoso… De las cosas que realmente son valiosas, porque no se pueden comprar.

Ya no medirás a las personas por su fama, dinero o posición social. Son valores absurdos y efímeros. Comprenderás que las personas que tienen valor real son aquellas que son honestas, de valores y principios firmes, que no se venden ni se compran y que permanecen fieles a Dios siempre.

Cuando decidas enfrentar tu enfermedad espiritual comprenderás que Jesús es la única medicina que necesitas. Todo lo demás Él te lo dará.

Esther Azón

Acerca Esther Azón

Productora de TV & Redactora. Avalada por su cocina, redactora hasta en vacaciones, jugadora serial de Catán, esposa y madre.

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