“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:4).

Nunca podrás agradar a todo el mundo. Por eso, concéntrate en hacer las cosas como Dios quiere. Su opinión es la única que importa.

Una joven gimnasta trabajó muy duro durante varios años para conseguir la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

Cuando al fin salió a la pista, armada con su cinta, realizó un impecable trabajo. Las puntuaciones de los jueces fueron tan altas que consiguió la medalla de plata.

Cuando se encontraba en el podio y el público irrumpió en aplausos, ella solamente miraba a su entrenadora. Únicamente cuando ésta se puso en pie y sonrió, la muchacha se relajó, le devolvió la sonrisa y disfrutó del merecido reconocimiento a su esfuerzo.

La única opinión que le interesaba era la de su entrenadora. Ella sabía cuánto había trabajado para llegar hasta ahí y conocía bien sus puntos débiles y sus puntos fuertes. Solamente ella podía valorar realmente aquella medalla.

¿Y tu? ¿A quien quieres agradar? ¿A la gente, a ti mismo o a Dios?

Si quieres agradar a la gente tienes un serio problema, porque hay opiniones para todos los gustos y nunca conseguirás la aprobación de todo el mundo.

Es como en la fábula del burro, el anciano y el niño, en la que cuando el niño y el anciano caminaban junto al animal, la gente se burlaba porque no iban montados; cuando el anciano subía a lomos del burro y el niño caminaba, la gente les criticaba porque un niño tan tierno caminara; cuando el niño subía y era el anciano quien iba andando, también se quejaban por la edad del pobre anciano; y si subían los dos, nuevamente les criticaban: ¡pobre burro! No había manera de que todo el mundo estuviera contento.

Hagas lo que hagas, siempre gustarás a unos y disgustarás a otros, y si buscas agradarte a ti mismo, puede que tu percepción no sea la correcta y te equivoques.

Solamente hay un Ser que puede decirte como hacerlo de la mejor manera posible, porque Él nunca comete errores. Por eso Sus mandamientos y Sus consejos, recogidos en la Biblia, son la mejor guía par tu vida.

Al único que tienes que agradar es tu Entrenador. El Señor te ama y solamente quiere lo mejor para ti. No importa lo que diga la gente, solamente importa lo que diga el Señor. Obedécele solamente a Él. Él ve el fin desde el principio y nunca te fallará. Confía solamente en Él.

La gente cambia de opinión constantemente. La sociedad llama hoy «bueno» a lo que ayer llamaba «malo», y dice que es «malo» lo que ayer decía que era «bueno». Es inestable y contradictoria. En cambio Dios es «la roca de los siglos» Inmutable y perfecto, Él no cambia, y Su Amor por ti es eterno. Por eso, si tienes que agradar a alguien, que sea al Maestro.

Esther Azón

Acerca Esther Azón

Productora de TV & Redactora. Avalada por su cocina, redactora hasta en vacaciones, jugadora serial de Catán, esposa y madre.

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