Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” (Proverbios 16:3 NTV).

El éxito está a la vuelta de la esquina, cuando el proyecto que emprendes es agradable a los ojos de Dios y Él lucha a tu lado. Es el último intento, ese que pudo ser un error más, pero es un acierto. De modo que ¡no te rindas! El único fracaso que existe es dejar de intentarlo. El fracaso es el único camino hacia el éxito. No es más que un proceso de aprendizaje. La vida es caer y volver a levantarse. Te equivocas porque al menos ¡lo intentas! Y un día lo conseguirás.

Fracasar únicamente significa que todavía no lo has logrado. Los científicos saben bien que para conseguir un éxito hacen falta mil fracasos. Para encontrar el camino correcto hacia un descubrimiento, hay que pasar por muchos caminos que no llevan a ninguna parte.

El verdadero éxito está en la capacidad de perseverar en la realización de ese sueño o ese objetivo que ahora te parece inalcanzable. Porque no hay nada imposible para Dios. El secreto del éxito está en buscarlo siempre de la mano del Todopoderoso.

Si el matrimonio Curie se hubiese rendido porque fracasaban constantemente en sus experimentos, hoy no existirían radiografías; si Tesla se hubiese rendido no habría electricidad; si Marconi no hubiera perseverado, no hubiera sido posible la radio…

El fracaso, los caminos sin salida, son algo natural hasta que se encuentra el que lleva a donde deseas llegar. No te deprimas, no te frustres, enfréntalo con ánimo y energía, aferrado a Dios y a Su voluntad. Si sigues luchando lo conseguirás.

Fracasar significa aprender que ese no es el camino y probar otro; significa comprender que necesitas hacer las cosas de manera diferente, que debes intentarlo de nuevo con mayor ahínco.

Fracasar no significa que has desperdiciado tu tiempo, sino que lo has empleado para aprender los caminos que no son, para encontrar el que si es, y crecer en confianza en Dios, perseverancia y paciencia. Ahora estás un poco más cerca del éxito que cuando empezaste, y no solo en alcanzar tu sueño, sino en tu relación con Dios si lo vives de ese modo, aferrándote a Él.

No hay experiencia inútil si te sirve para crecer. Aprovecha el tiempo para aprender… para encontrar a Dios y madurar con Él.

Tu Padre llega donde tu no puedes. Él te ayudará a encontrar el éxito en el momento adecuado. Cuando estés preparado para gestionarlo. Debes comprender que el éxito puede ser algo bueno, pero también algo malo si no sabes administrarlo.

El verdadero éxito es el que conseguirás de la mano de Dios. Sin Él cualquier éxito es basura, porque te llevará lejos de Él, al egoísmo y la vanagloria. Y serás desgraciado, aunque creas ser feliz.

Lejos del Creador no hay felicidad posible. Por eso, no temas al fracaso. Aprende de él y aprovéchalo para crecer. Busca el éxito, pero solamente de la mano de Dios.

Esther Azón

Acerca Esther Azón

Productora de TV & Redactora. Avalada por su cocina, redactora hasta en vacaciones, jugadora serial de Catán, esposa y madre.

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