«¡No sean gente de poca fe! Así que no se preocupen ni digan: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Qué ropa vamos a usar?” La gente que no conoce a Dios trata de conseguir esas cosas, pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo esto. Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan.» (Mateo 6:30-33 PDT).

Si crees que tienes una necesidad que no puede ser suplida, o un problema que no puede ser solucionado, es que todavía no conoces el poder de Dios.

El Señor no cambia. Él es el mismo hoy, ayer y siempre. En la Biblia tienes la historia de la relación de Dios con la humanidad. En sus páginas puedes ver grandes milagros y prodigios. Ese mismo Ser Todopoderoso es el que hoy está a tu lado, velando por ti.

Eres tú el que ha cambiado. ¿Dónde está tu confianza en Él? ¿Crees que Dios puede suplir tu necesidad? ¿O tratarás de “ayudarle” como hicieron Sara y Abraham cuando ella le convenció de que tuviera un hijo con Agar, origen del conflicto entre judíos y palestinos (Isaac e Ismael)? El mayor problema del ser humano es la falta de fe, de confianza en Dios.

Lo único que Dios le pedía al pueblo que salió de Egipto para llevarlo a la Tierra Prometida era que se dejara guiar, que confiara en Él, que pusiera un pie delante de otro. Eso mismo te pide a ti hoy.

El Señor desea tu salvación y nada conseguirá distraerle de ese objetivo.        

Te está enseñando a depender de Él, y es una lección muy dura. Pero confía, Él es Dios, sabe lo que es mejor para ti y cuándo es el mejor momento para dártelo.

Haz tu parte y Dios hará la suya. Confía en Él. Nunca ha fallado.

Puede que el camino se te haga largo, que las espinas se claven en tus pies, que tengas sed y estés cansado, pero recuerda que no vas solo, el Todopoderoso camina a tu lado, y no hay NADA que no puedas superar de Su mano.

Esta vida solo tiene un sentido: que puedas crecer en tu relación con Él, que puedas elegirle, y que puedas vivir para la eternidad. El problema es que tu mira, a veces, pueda ser demasiado limitada y no seas capaz de ver más allá.

Puede que no veas Canaán, pero te aseguro que está ahí y que llegarás, cuando Él considere que es el momento. Mientras tanto, no de preocupes, no te agobies, no te deprimas… 40 años por el desierto pueden ser un infierno o una aventura, todo depende de tí, de cómo lo enfrentes. Tú eliges la actitud con la que afrontas la vida.

Dios no falla nunca. Seguramente te sorprenderá con algo que ni habías pensado.

Esther Azón

Acerca Esther Azón

Productora de TV & Redactora. Avalada por su cocina, redactora hasta en vacaciones, jugadora serial de Catán, esposa y madre.

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