Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá(Salmos 27:10).

Yanina tenía 5 años y los ojos más grandes y más azules que alguna vez hayas visto. Su infancia no fue nada fácil. Cuando sus padres se divorciaron, él no quiso saber nada más de ella, y la prioridad de su madre era encontrar una nueva pareja. De modo que Yanina apenas conoció el amor de un padre, y muy poco el de una madre.

La adolescencia fue muy complicada para Yanina, que se sentía perdida. Creía que nadie la quería, que a nadie le importaba… y buscó amor en los lugares equivocados, encontrando solamente sucedáneos. Para cuando se dio cuenta de que aquellas relaciones pasajeras le hacían más daño que bien, ya se había quedado embarazada.

Pensó abortar, pero creyó que tal vez, aquella personita que crecía en su interior podría quererla. Ella ya le quería, y cuando nació supo que ya no volvería a sentirse sola nunca más. Sin embargo, trabajar y cuidar del pequeño era todo un desafío para una jovencita sin recursos ni apoyo como ella. Se sentía confusa, atrapada… y finalmente el padre del niño logró quedarse con él. Le dolía el corazón, pero no luchó por su bebé. Sabía que tendría todo lo que ella no le podía ofrecer.

Vivía con el corazón roto, sin metas ni expectativas hasta que un día, alguien le habló de Dios, y ella lo reconoció como el padre que nunca tuvo, de modo que Le abrió el corazón y Él le dio al fin el valor que realmente tenía. Yanina aprendió a confiar en Él y Él la ayudó a salir adelante.

Dios le hizo saber que ella era la persona más importante para Él, que perdonaba todas sus equivocaciones, y la llenó de un Amor más puro y más grande que cualquier amor humano y de una paz que la transformó por completo. Yanina supo que tenía un Padre que la amaba, tanto como para dar su vida por ella; alguien a quien ella le importaba de verdad. Eso era todo lo que su corazón necesitaba. Había encontrado su verdadero hogar al lado de su Señor, y su vida había alcanzado una nueva dimensión mucho más amplia y una perspectiva mucho más grande.

Yanina acabó utilizando su traumática experiencia para ayudar a otras personas, y su vida fue una bendición para miles de jóvenes desorientados, vacíos y solos.

Aunque nunca rompió el contacto con su hijo durante su infancia, a pesar de que no pudo disfrutar del tipo de relación que ella hubiera deseado, cuando el niño creció y conoció la historia de su madre, se sintió profundamente orgulloso de ella.

Hoy están muy unidos, y ambos trabajan juntos compartiendo esperanza y cariño entre aquellos que carecen de ambas cosas.

El amor del Padre transformó la vida de Yanina y salpicó de bendición la vida de todos los que se acercaron a ella. Eso mismo puede hacer hoy contigo, si deseas intentarlo.

Esther Azón

Acerca Esther Azón

Productora de TV & Redactora. Avalada por su cocina, redactora hasta en vacaciones, jugadora serial de Catán, esposa y madre.

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